Hace 22 años, la Gran Logia de Chile generó Un Plan Estratégico para el desarrollo de la masonería, que tuvo su versión para cada región, por lo que, consecuentemente con esos planteamientos, se desarrolló un Plan Estratégico para la masonería porteña, que se presentó el año 2003 y entre sus objetivos estaban el fortalecimiento de la formación iniciática, el aumento de miembros a la Orden y la formación de nuevas Logias.
Haciéndose cargo de estas ideas y considerando que hacía más de 15 años que no se formaba una nueva Logia en el valle de Valparaíso, un grupo de QQ:. HH:. se planteó la idea de trabajar para la creación de un nuevo Taller, que cumpliese con los propósitos formativos y de presencia en la sociedad planteados en estos Planes Estratégicos.
Fue tomando fuerza la idea y se fueron integrando miembros de distintas Logias de la Jurisdicción y de otras Jurisdicciones, dispuestos a redoblar su trabajo masónico, a poner su esfuerzo en esta idea, revitalizando la presencia de la Orden en la región de Valparaíso como un referente del pensamiento laico.
Después de un periodo de trabajo intenso y tesonero, en que nos reuníamos semana a semana, en lo que denominamos Instancia de Constitución, habiendo cumplido con los requisitos que establece la Constitución Masónica, fuimos autorizados por la Gran Logia de Chile para funcionar en forma regular, lo que denominamos “Levantar Columnas”, en el mes de mayo de 2005.
Ya constituidos como una Logia formal, continuamos nuestro trabajo, imbuidos en la idea de otorgar nuevos bríos a los principios de la Orden, en un proceso de cuestionamiento, de análisis crítico, de discusión abierta y horizontal de nuestro ser masones que nos fuese permitiendo compartir las distintas miradas que teníamos y buscando los puntos de encuentro que daban mayor fuerza a la tarea que nos habíamos propuesto, siempre preservando los valores de la tolerancia, del respeto del otro como un legítimo otro, en un contexto de fraternidad y de fortalecimiento de los vínculos entre todos los participantes de esta tarea. Para ello, nuestra convicción ha sido que la labor docente debe ser dinámica, fomentando el pensamiento crítico y la discusión reflexiva de los temas formativos, tanto iniciáticos como de formación general, incorporando procedimientos pedagógicos modernos y tecnologías actuales, fortaleciendo los vínculos fraternales entre los integrantes de esta nueva Logia.
En cuanto al trabajo iniciático y de desarrollo personal, sus contenidos docentes corresponden a los Programas de Docencia de la Gran Logia de Chile y a los contenidos de la propia Logia. Respecto al trabajo extramural, este se centra en aportar en algún grado a la sociedad de la que somos parte. De este modo, hemos buscado dar expresión a la forma en que entendemos los principios de la Orden, en cuanto libertad de conciencia, valores éticos, desarrollo crítico, ejercicio de la democracia, compromiso con el bien común, etc., sin cortapisas y abiertos al debate de las ideas en cuanto expresión teórica y expresión práctica, buscando la coherencia entre la necesaria elucubración intelectual y el comportamiento observable que tengamos.
Esta esperanza, este compromiso, es lo que se ve expresado en la Logia “Valparaíso” 202 y que buscamos mantener y proyectar en nuestro futuro.
En el trabajo extramuros, hemos buscado aportar a la presencia de la masonería en la sociedad realizando acciones que han buscado ser un aporte efectivo tanto desde el punto de vista fraternal como de la formación de las personas, entregando un referente valórico que aporte al desarrollo integral de cada individuo y al desarrollo de la sociedad como un espacio en que trabajemos para ser libres, fraternos e iguales, en una sociedad más justa y solidaria.
Hoy cumplimos 20 años y parece lejano el momento de esa Ceremonia formal en que las emociones nos embargaban y reforzaban nuestro compromiso con el ideario masónico y con la tarea de perseverar en el trabajo por ser mejores personas y de aportar a la constructivamente a la sociedad.
En este transitar hemos asumido el compromiso de velar porque el desarrollo de nuestro Taller mantenga el clima de respeto, estudio, tolerancia, afecto, reconocimiento de la diversidad, etc., pues creemos que esta es la corroboración concreta de nuestros principios, que es una expresión consecuente y consistente de los valores de la Orden. Este compromiso, asumido desde que comenzó a germinar la idea de formar una nueva Logia es lo que se ve expresado en la historia de “Valparaíso” 202, en estos 20 años de tesonera actividad, y que buscamos mantener y proyectar en nuestro futuro.
A. C. M.



