Valparaíso 202 no solo ha sido una experiencia vivencial de afectos, o la
sensación de sentirse participe de una institución centenaria en Chile y milenaria
en el mundo, ha sido una forma de vida y un aprendizaje continuo para enfrentar
un entorno con sus dichas y sinsabores. La logia ha enseñado que el mundo no es
perfecto, pero los masones podemos contribuir a hacerlo perfecto, partiendo por
nuestros propios nichos y mejorar nuestras relaciones afectivas en nuestros
respectivos ámbitos.
Compartí el sueño inicial de fundar un espacio que, comprometido con los valores
masónicos y la adhesión a los principios de la Gran Logia, respondiera a los
tiempos actuales, re encantando a sus fundadores y atrayendo a nuevas
generaciones que valoraran la reflexión, el estudio y el perfeccionamiento en
tiempos en que estos espacios son cada vez más escasos.
Como todo grupo humano ha tenido momentos de crisis, pero es en estos
episodios donde ha demostrado sus mayores fortalezas: resiliencia, adaptabilidad,
fraternidad, evolución y renovación continua. Ha sabido conectar con los
requerimientos de las nuevas generaciones; ha creado un ambiente de cercanía y
apoyo mutuo; ha sido testigo de las transformaciones personales de sus miembros
y explorado formas de enriquecimiento interno para todos
Juan Luis Silva Araya
