Mi relación con la R.L. Valparaíso 202, se estrecha desde incontables tenidas blancas, relaciones familiares y de amistad que se extienden en el tiempo y desde el mundo profano, contando incluso con una delegación de R.L. Valparaíso 202 en mi iniciación a la augusta orden. No obstante, la huella más indeleble se presenta hace casi un año, donde el destino forzó mi salida del valle en el que forjaba mi trabajo junto a mis hermanos de Santiago. Fue entonces cuando resonaron en mi memoria las sagradas palabras de nuestra Orden: ‘Golpead y se os abrirán las Puertas del Templo’, hallando cobijo en el seno de mi nueva Logia ‘madre’, la R. L. Valparaíso Número 202. Iluminado por la fraternidad de mis QQ.HH., descubrí el afecto y el respaldo fraternal en mis horas más sombrías. Cada apriete de mano, cada palabra de aliento, se convirtieron en sólidas columnas que sustentaron mi espíritu y reconfortaron mi corazón. Aquellos muros sagrados presenciaron mi primera plancha masónica en un templo, un acto solemne que marcó mi trayectoria iniciática.
Hoy, lleno de gratitud, extiendo mi más sincero agradecimiento a esta augusta logia. Que la luz los guíe siempre hacia la Sabiduría, y la Fraternidad.
Eduardo Cisternas Godoy
