Valparaíso Cerro Arriba
Hace veinte años fuimos testigos privilegiados de la gestación de un sueño masónico que nos desafiaba a abandonar nuestra zona de confort y a encarar como Valle un estilo de trabajo iniciático más horizontal, donde los espacios Logiales se abrieran necesariamente a la discusión franca, para así crecer juntos en el mundo de las ideas y en el ámbito de la acción bienhechora.
Sus fundadores acuñaron el concepto de reorganimar, del que nos hicieron parte, invitándonos a una óptica distinta, de revisionismo a partir de elementos ya existentes, pero que requerían de una perspectiva distinta para que el relato masónico no perdiera vigencia tanto en lo intra como en lo extramural. Así lo expresaron, ”Teníamos la sensación y preocupación de evitar que fuéramos incapaces de detectar nuestros propios errores y cayéramos en la fácil autocomplacencia, en el discurso repetitivo, en la oratoria ostentosa y finalmente en el sin sentido”.
Este pensamiento crítico vino desde el mar, como hace más de un siglo, se subió al viento indomable y junto a él caminó por las estrechas calles del puerto, subiendo peldaño a peldaño por las escaleras de este puerto que miran hacia el infinito, haciendo eco en cada rincón de Valparaíso y recogiendo ese espíritu rebelde que la hace única y singular, al igual que este entrañable Taller al que saludamos en su aniversario.
