Valparaíso 202 representa, para mí, la cristalización de un anhelo de un grupo de masones del valle de aportar al desarrollo de la masonería con una nueva Logia.
El entusiasmo, la convicción y el trabajo tesonero puestos en su consolidación daban buena cuenta de la convicción de los miembros fundadores acerca de la relevancia que tenía su creación, después de muchos años sin la formación de nuevos Talleres en la Jurisdicción de Valparaíso.
Tengo la vivencia de la intensa actividad desarrollada, de encuentros fraternales con prolongadas conversaciones simbólicas y profanas para delinear las características de la Logia que estábamos construyendo.
Hoy a 20 años de su Levantamiento de Columnas veo que, como toda organización humana, hemos pasado por distintos momentos, dónde las herramientas simbólicas de trabajo han sido adecuadamente utilizadas permitiéndonos lograr un nivel de maduración, de consolidación, un espacio de trabajo en el perfeccionamiento personal y en su proyección a nuestro entorno.
Que el estudio, la reflexión serena y profunda, la capacidad de análisis crítico, el aporte mutuo de saberes continúen siendo características presentes en el trabajo de la Logia, para aportar activamente a la construcción de una sociedad basada en los principios universales de la masonería.
