Mis vivencias en nuestra Logia Valparaíso 202
Caían los últimos atisbos al atardecer primaveral del 2015; caminé tímido por calle Carrera hacia Club Central Valparaíso; asistía a mi iniciación. Llamé a la puerta, me recibió un varón joven vestido de terno oscuro y camisa blanca como yo, quien además usaba humita negra. Me saludó amablemente y comentó aspectos generales del ritual.
Rememoro esta experiencia, pues a partir de ella, inicié un nuevo camino que ha influido positivamente en mi vida, esperando haberlo hecho en mi vida familiar, con personas cercanas y sociedad. Estos casi 10 años en que participo en nuestra Logia, han sido muy enriquecedores para mi formación personal valórica, intra y extra muros, motivado por continuar estudiando, perfeccionándome y tratando de aportar a nuestro Taller. Conservo muy gratos y fraternales recuerdos y momentos compartidos con QQ:HH de nuestra Logia; algunos han pasado a decorar el Oriente Eterno, otros se han marchado, pero prevalecen la fraternidad y sus luces valóricas en nuestras vidas. Ante situaciones dulces y amargas en el mosaico tapiz de la vida, la ritualidad, el estudio y fraternidad han sido faros de luz y esperanza. Debemos honrar y agradecer la oportunidad que se nos brindó, para ingresar a la masonería y especialmente a nuestra Logia.
