Fui adoptado…
Mi madre logia o “Logia Madre” fue una más que centenaria, de este mismo Valle, en ella hice una vida masónica feliz y fructífera por muchos años; recalco lo de fructífera en cuanto me reforcé como persona y comencé a pulir las numerosas imperfecciones adheridas con los años. Fui feliz como Aprendiz, Compañero y Maestro, ocupando cargos que me hicieron esforzarme, tanto o más, que en mi vida profesional; logrando hermandad verdadera y férrea amistad, con muchos que aún conservo.
Cuando me retire, voluntariamente, de esa Logia y me fui a sueño, no pensé que en algún momento tendría una posibilidad de ser ADOPTADO en la RL Valparaíso 202.
Muchas dudas pasaron por mi mente en ese momento:
¿Vale la pena ingresar de nuevo a la Orden?
¿Lograré tener afinidad con mis desconocidos y nuevos hermanos.?
¿Estoy aún, en condiciones de manejarme en un ambiente demandante en lo intelectual.?
¿Será esta, una Logia formal, correcta y seria en su administración.?
Pues bien, desde mi nuevo juramento, la primera tenida y el grato ágape, entendí que retomar el camino masónico había sido una atinada y certera elección. Quedaron atrás las molestias y el sabor amargo que tuve en los últimos años, antes de mi retiro.
Ahora soy un Masón feliz nuevamente, viviendo en fraternidad real, pero sabiendo que ya no soy el mozalbete que golpeo las puertas del templo hace ya muchos años. La adopción fue lo mejor que he tenido…
